Se puede visitar estos días en el Museo Reina Sofía la exposición colectiva Máquinas & Almas. Arte digital y nuevos medios, que explora “la relación entre ciencia, arte y tecnología” . En una de las dos salas ofrece ingeniosos artefactos que consiguen espectaculares efectos visuales. Por ejemplo, en las instalaciones de Daniel Rozin “se crea una imagen desdibujada del espectador cada vez que se sitúa frente a las obras” (foto 1). Listening Post, otra de las instalaciones, presenta fragmentos de conversaciones recogidos de chats y foros de internet en 231 pequeñas pantallas (foto 2).

Weave Mirror, por Daniel Rozin

Weave Mirror, por Daniel Rozin

Listening Post, por Ben Rubin y Mark Hansen

Listening Post, por Ben Rubin y Mark Hansen

Llama la atención cómo los espectadores deambulamos por la sala contemplando nuestro pálido reflejo en un conjunto de laminillas que simulan un tejido o asistimos cómodamente recostados al constante flujo de mensajes de la red. Recuerda a los encadenados de la caverna de Platón, que sólo pueden mirar, proyectadas sobre una pared, sombras de hombres y objetos que se mueven delante de una hoguera. Tal vez sea esa la mejor metáfora para representar nuestra aproximación al mundo digital: encadenados en una silla con la mirada clavada en nuestro monitor, como los humanos del mundo futuro (próximo) de la genial pelicula Wall-e.

En otro tiempo estos espectáculos se presentaban en ferias populares, junto al hombre forzudo y a charlatanes vendedores de elixires de la eterna juventud. Ahora se presentan en edificios que cuestan 90 millones de euros ante bien educados ciudadanos que los han costeado con sus impuestos y que además pagarán una entrada de 6 euros.

Más interesantes son los espacios de Antoni Muntadas (www.thefileroom.org) y Antoni Abad (www.zexe.net), en la otra sala de la exposición, pero no eso no lo comento ahora que me voy de vacaciones.