El libro electrónico

15 Agosto 2008

Los libros en papel son herramientas para la lectura casi perfectas y por eso han perdurado a través de los siglos. Son extremadamente simples y fáciles de usar, y al tiempo albergan experiencias maravillosas para los lectores. Ahora vivimos la era digital y el contenido de bibliotecas enteras puede ser almacenado en tarjetas de uno o dos centímetros, así que está a nuestro alcance no ya la Biblioteca de Babel de Borges, que contiene todos los libros, sino el libro mismo que contiene todos los libros.

El desafío es diseñar ese artefacto que contenga cualquier obra en formato digital, pero que sea capaz de al menos igualar la experiencia de la lectura en un libro de papel. La misión es difícil y para muchos imposible conseguir algo semejante al tacto de su papel, su olor al abrirlo, su sonido al pasar las páginas o la belleza de algunas encuadernaciones.

A primeros de año vio la luz un nuevo dispositivo de lectura de libros electrónicos: el Papyre 6.1.

Papyre 6.1

Papyre 6.1

Soy afortunado por contar con uno y poder comentar aquí lo que me parece más destacable:

A favor:

  • El texto queda impreso con tinta electrónica, que tiene la misma calidad de la lectura que la tinta sobre papel y no produce reflejos.
  • Su tamaño (184×120,5×9,9 mm) y peso (200 g) son similares a los de cualquier libro.
  • Es muy fácil de usar: tiene botones para pasar página adelante y atrás, permite dejar marcas de lectura y cada libro se abre directamente en la página en que lo dejaste la última vez.
  • Permite almacenar cientos de libros y en distintos formatos: pdf, documentos de word…

A mejorar:

  • Es una pena que no lea documentos de texto del Open Office.
  • Debería mejorar la búsqueda de obras dentro de directorios demasiado largos. No es fácil encontrar una obra entre 400 pasando páginas de 10.
  • Su pantalla de lectura, la parte más importante del libro, no ocupa toda la superficie del dispositivo, desaprovechando valiosos centímetros. Desconozco si hay alguna razón técnica detrás o es una simple elección de diseño.

A mí no me costó trabajo encontrar en Internet copias de libros para descargar e imagino que en cuanto se popularicen estos dispositivos cualquier novedad estará disponible de forma inmediata. Espero que alguien se anime a lanzar una web en español sobre libros con todas la ventajas de la red.

¿Tendrán los editores reflejos suficientes para adaptarse a los cambios que se avecinan en los hábitos de los lectores?