Se han cumplido 40 años desde el mayo del 68 francés, así que este post llega un poco tarde, pero es que es ahora cuando inauguro el blog. Se han celebrado multitud de homenajes y duelos, pero yo me voy a referir a un ciclo de cine celebrado en en Reina Sofía organizado por Amador Fernández Savater: Con y contra el cine.

Classe de Lutte (1968), Grupo Medvedkin de Besançon

Classe de Lutte (1968), Grupo Medvedkin de Besançon

En este ciclo se mostraron fundamentalmente películas rodadas en los días de la revuelta, y también otras anteriores o posteriores. De lo allí visto esto es lo que me gustaría comentar:

  • El mayo del 68 francés no fue sólo una revuelta cultural contra las viejas costumbres de las clases acomodadas o una crítica light de la sociedad de consumo, como a menudo ha quedado reflejado en las revisiones de aquellos acontecimientos, sino que realmente se vivió la negación de las estructuras económicas y de autoritarismo que mataban (aún lo hacen) la vida de la gente.
  • Se paralizaron y ocuparon fábricas, universidades y calles durante semanas frente a patrones, políticos, fuerzas del orden e incluso sindicatos. Se reclamaron reducciones de las jornadas laborales, aumentos significativos de los salarios, mejora de las condiciones en el trabajo y se manifestó el rechazo a todo aquello que iba en detrimento de la buena vida de la gente por el simple hecho de aumentar el beneficio económico de unos pocos.
  • Nada de lo que allí se reclamaba ha perdido vigencia, más bien parece que ha ganado con los años. Se aspiraba a semanas laborales de 40 horas, cuando la Unión Europea acaba de aprobar 40 años después la ampliación de estas hasta las 60 horas en casos generales y a 65 para determinados colectivos. No se conocen reacciones destacables. Cualquier día dormiremos cómodamente en nuestros puestos de trabajo y nadie se inquietará.
  • Fueron las fuerza de izquierda oficiales como los sindicatos o el PCF quienes desactivaron los impulsos de rebelión de trabajadores y estudiantes. Nunca entendieron un movimiento que escapaba a su control y como a menudo sucede, se pusieron de lado del poder para reclamar docilidad. Lo consiguieron. Seguro que se nos ocurren multitud de ejemplos actuales en los que los trabajadores se comprometen en la lucha por mejores condiciones y son los sindicatos los primeros en pedir moderación con mayor eficacia que los propios departamentos de RRHH de las empresas.
  • Se trató de acontecimientos imprevistos apenas unos meses antes. Nadie imaginaba que en la próspera Francia de los 60, uno de los países más desarrollados del mundo se pudiera producir una contestación social de esa magnitud.

Con todo ello la principal conclusión que pudimos extraer del ciclo, la había expresado un trabajador a la puerta de la fábrica tras muchas semanas de huelga (y sin cobrar): “todavía no estamos preparados para la revolución, pero seguramente dentro de 50 años sí sea posible”. Así que transcurridos 40 años desde el gozoso mayo del 68, sólo quedan 10 para la revolución.

¡Nos vemos en las barricadas!

Leave a Reply